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Duelos cívicos de I+1: ¿RSE voluntaria?

22/01/2013

Arroja el guante: JUAN CARLOS COTALLO, presidente de Iniciativa+1 y director general de Gestyona. A favor de la voluntariedad de la RSE

Algunas personas piensan que dada la importancia que tiene la RSE en el desarrollo del estado del bienestar y en el sostenimiento del planeta, esta debería ser obligatoria. Yo no. Yo creo que los Estados deben fijar las normas de obligado cumplimiento y que estas deben ser cada vez más exigentes y evolucionar con la mejora de los países. Y las empresas deben ser socialmente responsables y, en la medida de sus posibilidades, ser más exigentes que la propia normativa. Y me explico. El compromiso obligatorio de una empresa debe ser el cumplir con la legalidad y todas las empresas tienen las mismas obligaciones, sin embargo, una empresa con beneficios debe entender que además de sus obligaciones tributarias debe reflexionar acerca de la importancia del destino de sus rendimientos. La mayor parte, como no puede ser de otra forma, debe ser para sus accionistas o para mejorar los recursos propios de la empresa y así seguir creciendo. Pero una parte de ellos se debe (y digo se debe, no se tiene) que dedicar a ser socialmente responsables, a promover acciones que demuestren que la empresa no sólo tiene intereses económicos sino que entiende cual es su papel en la sociedad y además les debe diferenciar del resto de empresas que pudiendo hacerlo no lo hacen. Sin embargo exigirle a una empresa que no tiene beneficios que aumente su participación en el estado del bienestar por encima de un grado normal de la media de los países de sus competidores sería una barbaridad. Si en España el impuesto de sociedades es del 30% es porque ese es el aceptado entre empresas y Estado y una empresa puede destinar libremente mayor porcentaje a las causas que estime convenientes. Una sociedad que pague los impuestos que le corresponden no es socialmente responsable, tan solo está cumpliendo con su obligación. El que además de pagar sus impuestos colabora con causas altruistas ese es socialmente responsable. Responsable social es aquel que hace algo que no se le exige.

Recoge el guante: Antonio Tejeda, miembro de Iniciativa+1 y fundador de Tejeda&Encina Abogados. A favor de la obligatoriedad de la RSE. Sus argumentos:

El egoísmo individual empresarial en la búsqueda de la mejora competitiva fomenta, en última instancia,  el beneficio colectivo, pero para ello hay que tener esa codicia a priori y ello no siempre es factible en la mentalidad de este país. ¿Qué esperan de nosotros los stakeholders? Con ese interrogante se pone “en evidencia” a la RS como mecanismo de cambio de pensamiento de la colectividad social, pública y empresarial en general. La RSE viene a acrisolar los aspectos sociales, económicos y ambientales en manos, muchas veces, de quien incumple sistemáticamente otros tantos preceptos legales. Por todo ello, se nos plantea la necesidad de que la responsabilidad empresarial sea de obligado cumplimiento en cuanto a unos mínimos, que las necesidades sociales irán poniendo en evidencia en cada momento. Y no dejar a la potestad tuitiva de la empresa su desempeño. La empresa ciudadana -la que tiene licencia social- debe contribuir verdaderamente a ese triple cometido que le es mínimamente exigible, pero con una excelencia en su aplicación y no como reclamo de empresa sobresaliente. Si una crisis económica cómo la actual puede hacer que el criterio de oportunidad de su puesta en marcha se agoste ¿hasta qué punto avanzará la RS si a cada arenisca en el camino le saldrá un ¡no puedo en estos momentos!? La propia CEOE pretende asestar un golpe mortal y  sustituir el Consejo Estatal de RSE por un foro de 12 personas -de los 56 con los que cuenta ahora-. Y sobre todo, suprimir el artículo 39 de la Ley de Economía Sostenible -cuatro años de vida tiene el CERSE-. Dejando a un lado la opinión que me merece dicho artículo de la Ley, el hecho de que una “chapa RSE” brille en nuestra solapa no hace más que tender puentes a la compra de la misma por unas baratijas. Habrá que ir delimitando dentro de la RSE una escala axiológica que obligatoriamente habrá que ir consolidando -mediante la norma- a medida que subamos un peldaño. Así, siempre iremos teniendo un referente de modelo de gestión, inversión, comportamiento y desarrollo que habrá que ir superando. En caso contrario, no será más que un castillo de naipes al albur de los vaivenes cíclicos y de las medallitas que cada uno pretenda mostrar en sus cenas de gala.